“En Dénia comienzan las raices de Mongó, y luego cuestas terminadas en loma obtosa. Desde ella se gozan horizontes vistosos, el mar hacia el oriente quanto alcanza la vista, hacia el norte el marquesado de Dénia seguido de Segarria, los pueblos conocidos con el nombre de Marina al sur, y al poniente hasta los elevados montes que cortan la vista los del valle de Xaló y Murla. El Mongó se prolonga de oriente a poniente, y va disminuyéndose su altura hacia los extremos, de los quales el oriental forma dentro del mar el cabo de San Antonio; el occidental, situado hacia el lugar de Gata, se une con los cerros y montes que llegan a incorporarse con los de Lahuar. Todo es verde hácia el norte, a excepción de las quebradas y cortes perpendiculares próximos a la cumbre; por el contrario hácia el mediodía todo es aridez y peñas peladas en bancos casi horizontales…”
Antonio José Cavanilles.

Según información del Centro de Información del Montgó, hace 108 millones de años el mar cubría este territorio y empezó en el fondo marino, el depósito de los materiales que constituyen el Montgó. Desde ese momento hasta hace unos 10 millones de años se produce la colisión de África con Europa. Debido a estos esfuerzos las capas dejan de ser horizontales. Finalmente se producen fracturas que individualizan bloques elevados como el Montgó. Hace 1,6 millones de años adquiere el aspecto actual.
En 1987 el macizo del Montgó fue declarado Parque Natural. Su aspecto es como de una gran tortuga dormida, con las patas y cabeza escondidas dentro de su caparazón. Tiene una extensión de 2.150 Ha dentro de los términos de Dénia y Javea. Este parque ha sido protegido por su alta riqueza en cuanto a su vegetación y su fauna, así como la conservación y desarrollo de aspectos arqueológicos y culturales.

Una característica del Montgó es su verticalidad, a escasa distancia del litoral. Su cima está a 753 m sobre el nivel del mar y por su altitud y aislamiento es visible desde puntos muy lejanos de la costa. Los amantes de la botánica podrán disfrutar de las más de 600 especies vegetales que posee el Montgó.
Por los hallazgos encontrados en la Cova Ampla y en la Cova de l´Aigua se sabe que desde el neolítico el Montgó ha estado siempre habitado por el hombre. En la Punta de Benimaquia y el Pico del Aguila hay también restos importantes de poblados ibéricos.

Es también de gran interés paisajístico y mediambiental el Cabo de San Antonio y de Les Planes, que son la prolongación natural del Montgó hasta el mar, donde forman un acantilado de caída en vertical sobre la bahía de Javea de 163 m, con los cabos de La Nau, Negre y Martí y las islas Descubridor y Portitxol.
Los días despejados se puede ver la silueta de la isla de Ibiza. Desde el mar sobre una embarcación son igualmente bellas las vistas del Montgó, los abruptos acantilados y las cuevas existentes a los pies de la imponente mole pétrea.
